martes, 8 de febrero de 2011

YO SOY VOLUNTARIA DE ASPRONA por Ana Isabel Rodríguez de ALBACETE

Hola, soy Anais, voluntaria de ASPRONA Albacete desde hace poco mas de un año. Descubrí ASPRONA Ocio por internet y hoy puedo decir que es lo mejor que me ha pasado. En esta asociación no somos voluntarios, somos amigos. Hay preocupación de unos por otros y preocupación por los chavales, a los que pretendemos atender pero que muchas veces son ellos los que nos atienden. No será ni la primera ni la última vez que llegas allí con un mal día, y cuando sales del centro, de estar con compañeros voluntarios y con los chicos que hay en ese momento, se te olvidan las preocupaciones y apartas todo lo que llevas en la cabeza.

A no ser que salgas de una reunión de voluntarios…, en ese caso también apartas todo lo que llevas en la cabeza, pero la rellenas con todas las actividades y cosas que Rosa u otros compañeros proponen, además de salir dándole vueltas a todo lo que hay por hacer o lo que se podría hacer. ¡Es genial! Lo mejor es que todos tenemos voz para decir cualquier tontería que se nos ocurra y a veces de esas tonterías salen las mejores iniciativas… o no, pero hay libertad para decir, hablar y opinar.


Mi experiencia con los chicos es sobretodo en residencia. Allí fue mi primera toma de contacto con los chavales y puedo decir que cuando pasan semanas y no puedo ir a verlos, les echo de menos.
Para ir por primera vez a residencia quedé con una compañera voluntaria para que me acompañara, pero tuvo algunas complicaciones y no pudo venir. Aún así, ni corta ni perezosa me fui a la aventura yo sola. La verdad es que no sabía lo que me iba a encontrar, si me iban a prohibir entrar por ir yo sola, si me aceptarían, y mil cosas por el estilo, pero nada de eso ocurrió. Las cuidadoras estuvieron encantadas de que fuese y los chicos y chicas de residencia aún más. Enseguida me arroparon, se presentaron con besos y abrazos, me preguntaron si era nueva y en 5 o 10 minutos ya era la hermana de Carmen y la novia de Juan Olmedo “Hermano de Pilar”.
Sales de paseo con una cuidadora y con varios de los chavales, meriendas con ellos, das un paseo por el centro, vamos a ver las luces en navidad o te quedas en residencia los días de lluvia y hablas con ellos de sus cosas (o de las tuyas). A la vuelta a residencia te invitan a pasar y si por ellos fuese no te dejan irte, ja ja ja ja, es como cuando eres pequeño y tus padres te llevan a jugar a casa de los amigos… cuando llega la hora de irse estás tan a gusto, entretenida y pasándolo tan bien que no quieres irte y tus amigos tampoco quieren que te vallas.
Aunque hay días de todo, lo normal es irse con muy buen sabor de boca.


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